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Cantata 93: Si eliges a Dios como tu guía
Kantata 93: Wer nur den lieben Gott läßt walten
Cantata Religiosa Compuesta en Leipzig

Escrita para cuatro solistas vocales, dos oboes, cuerdas y continuo, es esta la cuarta de las "estrictas cantatas-corales" que Bach compuso a partir de 1724. Y según Murray Young, su primera obra del género después del período de duelo tras la muerte de la reina Christiane Eberhardine, período que va del 7 de septiembre de 1727 al 6 se enero de 1728, y durante el cual al cantor se le exime de preparar cantatas. La lectura para el quinto domingo después de la Trinidad, al cual se destinó la obra, es la parte de le Epístola Universal de San Pedro que habla de la "buena conciencia del cristiano". En esta parte de la Epístola se basa el coral de Georg Neumark "Si eliges a Dios como tu guía y pones en Él tu esperanza", que Picander adaptó como texto.

El primero de los siete movimientos es una fantasía coral en la que Bach utiliza procedimientos a la vez armónicos y polifónicos. Con sus ritornelos para oboes y cuerdas y sus oposiciones vocales, esta fantasía tiene las características de un trozo de concierto. En el coral y recitativo para bajo (segundo movimiento) la melodía del coral alterna con la declamación del recitativo, tal como ocurre con frecuencia en las cantatas-corales de Bach. En el aria para tenor y cuerdas (III) el compositor opta por una variante más alegre de la melodía del coral, que ahora aparece con el ritmo de una danza lenta. Centro estructural de la cantata es el dúo para soprano y contralto (IV) en el que los solistas entretejen sus voces con donosura sobre las cuerdas al unísono, estas últimas con la melodía del himno. El siguiente movimiento es un coral y recitativo para tenor y continuo. La forma es igual a la del segundo movimiento, pero hay ahora mayor variedad y dramatismo en la alternación de las partes melódicas y las declamadas. Las dos últimas frases el coral reaparecen en el aria para soprano y oboe (VI) donde, al decir de Whittaker, "de nuevo nos asombra la destreza milagrosa de Bach". La cantata finaliza con un coral a cuatro voces, armonizado con la sencillez habitual de tales movimientos.



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