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Cantata 74: Quien me ame guardará mi palabra
Kantata 74: Wer mich liebet, der wird mein Wort halten II
Cantata Religiosa Compuesta en Leipzig

Compuesta en 1725 sobre un libreto de Mariane von Ziegler, esta obra se destinó al domingo de Pentecostés, fiesta que celebra la iglesia 50 días después de Pascua en memoria de la venida el Espíritu Santo. El Evangelio del día se refiere a la promesa de ese advenimiento, según San Juan, que se resume en las palabras "Quien me ame gardará mi palabra, y mi padre le amará, y vendremos a él para compartir su morada".

El primer movimiento, que musicaliza estas palabras, es una adaptación del dúo inicial de la cantata 59, compuesta en Weimar, dúo que Bach convierte en un radiante coro con tres trompetas, timbales, dos oboes, oboe da caccia, cuerdas y continuo. La música del segundo movimiento es la misma del aria para bajo con que concluye la 59. El Cantor la adapta al nuevo texto, reemplaza el bajo por la soprano y el violín por el oboe de caza. El tercer movimiento es un recitativo "secco" para contralto cuyo texto expresa el vehemente deseo por el cumplimiento de la promesa de Pentecostés. En el aria para bajo (IV) el chelo solo dibuja de manera incesante una figura de corcheas bajo las palabras de Cristo "Voy y vengo a vosotros. Si me amárais os habríais regocijado..."El siguiente movimiento es una fogosa aria para tenor y cuerdas. Los términos "Se aleja de nosotros y así también regresa" son cantados dos veces con las mismas notas iniciales del aria del bajo. A cada cláusula responden las cuerdas, cuyos arpegios descendentes parecen evocar la anunciada venida del Espíritu Santo. Otra cita bíblica, "No hay condenación alguna para los que están en Cristo", es la base del breve recitativo para bajo, que se apoya en los tonos sombríos de los dos oboes y el oboe da caccia. El aria para contralto (VII) es acaso la página más notable de la partitura. En ella Bach emplea los oboes y las cuerdas para ilustrar con severo realismo las palabras "Sólo tu sangre, Jesús, podrá purificarme..." En el coral conclusivo, el autor emplea, con su melodía anónima respectiva, la estrofa del coral de Gerhardt "Dios padre, envíame tu Espíritu".



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