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Cantata 60: Eternidad, terrible palabra
Kantata 60: O Ewigkeit, du Donnerwort II
Cantata Religiosa Compuesta en Leipzig

En dos de sus cantatas religiosas, las Nos. 20 y 60, Bach utilizó el coral de Johann Rist "Eternidad, terrible palabra", dramática evocación de la muerte y el castigo. En la 20, todos los movimientos se basan en ese viejo poema. En la 60 Bach sólo empleó la primera estrofa del coral en el primer movimiento. En los tres siguientes acudió a un poema de forma libre y en el coral conclusivo a otro himno tradicional de la iglesia.

De las dos versiones, la 60 es la que ofrece "más variedad a ilumina con una nota de esperanza las tinieblas evocadas por el texto" (Geiringer). Esta cantata, destinada al vigesimocuarto domingo después de la Trinidad de 1723, está escrita el forma de diálogo

entre el Temor (contralto) y la Esperanza (tenor). Esta forma de diálogo, que en Alemania gozaba de popularidad desde la época de Schütz, se adapta bien a un discurso expresivo, a una música llena de contrastes e intensidad dramática.

De los cinco movimientos, los tres primeros, dúo, recitativo y dúo, son para contralto y tenor; el cuarto es un recitativo-arioso para contralto y bajo; y el último, un coral. En el primer movimiento el diálogo tiene el carácter de un arreglo de coral; la contralto presenta la primera estrofa del poema de Rist mientras el tenor canta al mismo tiempo las palabras del salmo "Señor, espero tu protección". Los instrumentos (dos oboes d'amore. trompa y cuerdas) reflejan las emociones que experimentan los protagonistas. El primer recitativo opone las dos figuras alegórica en un diálogo en el que de nuevo la contralto representa la ansiedad y el tenor encarna la Esperanza. La evocación literaria se hace aún más angustiosa en el segundo dúo. A la Esperanza no le queda entonces más elección que abandonar la lucha y confiar su causa a un poder más alto y fuerte. Se oye entonces la voz del bajo, que representa a Jesús, anunciando el mensaje del Apocalipsis: "Bienaventurados los que mueren en el Señor". Finalmente el Temor (contralto) comprende el sentido de la muerte cristiana. "Mi espíritu -dice- advierte ya un rayo de alegría". En el coral conclusivo Bach reemplaza el sombrío texto de Rist con las palabras de otro poeta del siglo XVII, musicalizadas por Johann Georg Ahle. El himno de Ahle "Es suficiente, Señor", en cuyas primeras notas emplea de manera extrañamente turbadora toda la escala sonora, lo convierte Bach en la conclusión ideal de esta historia de angustia y de divino consuelo. (Alban Berg, cuando escribió su concierto "A la memoria de un ángel" dos siglos más tarde, no pudo darle a su obra una más bella culminación que la música de este coral con la armonización de Bach, música que no pierde su poder de emoción en la extraña compañía de la moderna técnica serial).



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