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Cantata 47: Porque el que se enaltce será humillado
Kantata 47: Wer sich selbst erhöhet, der soll erniedriget werden
Cantata Religiosa Compuesta en Cothen

Según Murray Young, Bach trabajó en la composición de esta cantata en Carlsbad en 1720, posiblemente con la intención de presentarla en Hamburgo durante su visita a esa ciudad después de la muerte de su esposa María Bárbara. Sería pues una de las escasas obras del género que compuso en el curso de los seis años de su permanencia en Cothen. Otros autores afirman, sin embargo, que la escribió unos tres años después de haber abandonado el pequeño principado, y que su estreno se llevó a cabo en Leipzig el 13 de octubre de 1726.

El libreto, de Johann Friedrich Helbig, consiste en una paráfrasis de algunos pasajes bíblicos. Comienza con el versículo 11 del capítulo 14 del Evangelio según San Lucas, que dice: "Porque el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido". Estas palabras son la base del coro inicial por el cual la obra se destaca entre las que Bach destinara, aquel último año, a los domingos después de la Trinidad. Consiste en una gran fuga enmarcada simétricamente por un movimiento instrumental y la repetición variada de este movimiento con el coro incorporado. La parte central de la partitura, igualmente simétrica, consta de dos arias (para soprano y para bajo), separadas por un recitativo. La primera emplea fuerzas sonoras reducidas: la soprano es acompañada únicamente por un violín y un continuo de chelo y órgano. Dice L. Finscher que la parte principal de esta aria representa, en diestro tratamiento melódico, la 'humildad' de que habla el texto. La parte central expresa, por medio de la voz y el altivo ritmo instrumental, la 'soberbia'; en tanto que los instrumentos del continuo parecen establecer el orden jerárquico: la humildad no sólo tiene prelación teológica sino también temática y musical. El recitativo del bajo comenta con sencillez los términos excesivamente "severos" del texto ("El hombres es fango, pestilencia, polvo y gleba"). La segunda aria, al igual que la anterior, trata en detalle la oposición entre la humildad y la arrogancia, y acentúa una vez más la prioridad jerárquica de la primera. El coral conclusivo opone a este despliegue de ciencia musical una armonización de coral muy sencilla, en perfecta consonancia con la venerable sobriedad del texto.



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