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Cantata 44: Os expulsarán de las sinagogas
Kantata 44: Sie werden euch in den Bann tun I
Cantata Religiosa Compuesta en Leipzig

Destinada al sexto domingo después de Pascua, esta obra se estrenó el 21 de mayo de 1724. El libreto, de autor anónimo, se inspira en la parte del Evangelio según San Juan que expone la siguiente advertencia de Cristo a sus discípulos: "El mundo os aborrecerá".

Escrita para soprano, contralto, tenor, bajo, coro, dos oboes, fagot, cuerdas y continuo, comparte ciertos rasgos característicos con las cantatas 166 y 86. De una parte la disposición de los movimientos, que se suceden unos a otros en el orden siguiente: texto bíblico, aria, coral, recitativo, aria y coral. Y de otra el tratamiento expresivo y en parte didáctico del texto, cuyo elemento central está constituido por las palabras bíblicas tomadas del Evangelio del día. Los dos primeros movimientos, al compartir el texto y la música, forman un todo coherente: mientras la primera parte del versículo bíblico, "Os expulsarán de las sinagogas", es cantata por un dúo para tenor y bajo sobre la "polifonía imitativa de la escritura orquestal", la segunda, "Vendrá también la hora cuando cualquiera que os mate pensará que rinde servicio a Dios", es asumida por el coro. A estos dos movimientos (uno solo en realidad), les sigue un aria para contralto, "Los cristianos han de afirmarse sobre la tierra", que en su estructura, instrumentación y contenido revela cierto paralelismo con el lamento del dúo y el coro. El cuarto movimiento, "Una gran aflicción me agobia", es un coral para tenor y continuo. El atractivo especial de esta página reside en el contraste entre la melodía del himno que entona el tenor (o el coro de tenores al unísono) y las obstinadas figuras de acompañamiento, estas últimas dotadas de extrañas inflexiones. El ambiente de la cantata comienza a cambiar en el recitativo para bajo, "El anticristo, monstruo colosal". Y en el aria para soprano que le sigue, "Confortará siempre a los cristianos el que Dios vele sobre su iglesia", el cambio de la aflicción a la alegría se cumple definitivamente. La obra concluye con el sencillo y fervoroso coral "Mi alma por fin te pertenece", en el que Bach emplea la melodía de un conocido himno protestante.



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