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Cantata 4: Cristo yacía en los lazos de la muerte
Kantata 4: Christ lag in Todesbanden
Cantata Religiosa Compuesta en Leipzig

Esta cantata, una de las más famosas de Bach, fue compuesta posiblemente en Weimar y revisada para su ejecución en Leipzig el Domingo de Pascua de 1724. Bach opta aquí por un procedimiento que no encontramos en ninguna otra de sus obras del género. Consiste en el empleo de una misma melodía de coral como base de cada uno de sus ocho movimientos. Publicada por Johann Walther en 1524, dicha melodía es la versión modificada de un canto litúrgico del siglo XII. Con esta único tema crea Bach una obra de variados matices, lo cual resulta asombroso si se tiene en cuenta que todos los movimientos están escritos en la misma tonalidad: Mi menor. Pero en su mayoría son matices de un solo tono sombrío. No podía ser de otra manera ya que el texto, redactado por Lutero, expresa menos el júbilo de la resurrección de Cristo que la tragedia de su muerte. No obstante, cada uno de los versículos termina con la palabra "aleluya".

La obra se inicia con una breve sinfonía donde Bach, con las cuerdas solas, pinta la sepultura de Cristo. Vienen luego siete secciones vocales, cada una sobre un versículo del texto de Lutero. El primer versículo, "Cristo yacía en los lazos de la muerte", es una fantasía para coro a cuatro voces, entre las cuales las sopranos presentan la melodía que será desarrollada libremente por los violines, mientras las voces graves la imitan. Los sombríos acordes iniciales pronto se transforman en música luminosa para que, finalmente, el aleluya confirme la alegría de la Pascua. El segundo versículo da lugar a un severo dúo conducido por la soprano sobre el fondo de un persistente bajo continuo. Audaces figuras del violín dan al tercer versículo un carácter más afable. En esta aria, cuya melodía es presentada por el tenor, la derrota del pecado a manos del Hijo e Dios, es proclamada triunfalmente en el aleluya. El cuarto versículo, convertido en motete a 4 voces, pinta la lucha entre la vida y la muerte, lucha de la cual emerge victoriosa la vida. El siguiente versículo nos remite a la escena del crucifixión de Cristo. La melodía del coral es confiada aquí tanto al bajo como a los instrumentos, lo que permite un desarrollo más brillante. El penúltimo movimiento es de nuevo un dúo imitativo de la soprano y el tenor; pero a diferencia del segundo versículo, se desarrolla del manera más libre y animada. El coral conclusivo, con su mezcla de fuerza y sencillez, da una imagen fiel del texto que Bach toma como fundamento y como regla de su cantata.



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