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Cantata 30: Alégrate, multitud liberada
Kantata 30: Freue dich, erlöste Schar
Cantata Religiosa Compuesta en Leipzig

Esta obra, versión religiosa de la cantata profana "Placentera Wiederau" (BWV 30a) de septiembre de 1737, la destinó Bach a la Fiesta de San Juan Bautista de 1738. El centro de la lectura evangélica es el canto de alabanza de Juan a su padre Zacarías. Esta evocación, tema del libreto, se refleja en el carácter jubiloso de la música.

La cantata 30 es para cuatro solistas vocales, con el habitual coro a cuatro voces. La orquesta es numerosa y festiva: tres trompetas, timbales, dos flautas, dos oboes, oboe d´amore, cuerdas, órgano y continuo. Consta de dos partes: la primera se inicia con un coro sin preludio instrumental, que se repite al final de la segunda parte; prosigue con dos pares de recitativo-y-aria: el primero para bajo, el segundo para contralto, y concluye con un coral. La segunda parte repite la fórmula: comprende un recitativo y aria para bajo, un recitativo y aria para soprano, y concluye, después de un recitativo del tenor, con la repetición del primer coro, sobre un texto ligeramente modificado.

Observa Alfred Dürr que el Bach de aquellos años no era tan inmune como se supone a las influencias estilísticas de la joven generación. Estas influencias se reflejan en el ritmo sincopado de los coros y en el aria de la contralto de la primera parte ("Venid, pecadores, acudid, hijos de Adán"), en donde una milagrosa melodía pinta el cuadro de la paz ofrecida por el Salvador. También son notorias en el aria del bajo de la segunda parte, poético monólogo en el que Zacarías le promete a Dios "odiar y abandonar todo lo que pueda repugnarle". Y se advierte igualmente en el carácter de danza de la mayor parte de los movimientos. El décimo, por ejemplo, es una jiga donde la soprano, apoyada en las cuerdas, expresa el deseo vehemente de entonar el eterno canto de gratitud al Señor. En la realización de este proyecto religioso, Bach no se siente condicionado por el tema inicialmente profano del texto. Por el contrario, vemos en ello la prueba de que estaba dispuesto, incluso a una edad avanzada, a hacer suyas las particularidades estilísticas de otros cuando le parecieron valiosas y adecuadas para la expresión musical.



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