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Cantata 214: Resonad trompetas, sonad timbales
Kantata 214: "Tönet, ihr Pauken! Erschallet, Trompeten! "
Cantata Profana Compuesta en Leipzig

En 1733, Bach quiso obtener el título de compositor de la corte de Dresde. No resulta pues sorprendente que de esta época daten varias obras de circunstancia destinadas a testimoniar su respeto por el soberano, ni tampoco que buena parte del material de estas partituras lo utilizara de nuevo, como era su costumbre, en una gran obra religiosa que compuso por entonces: el Oratorio de Navidad.

Una de aquellas obras es esta cantata 214, escrita para el cumpleaños de María Josefina, esposa del Elector de Sajonia Federico Augusto II (rey de Polonia bajo el nombre de Augusto III). La obra fue terminada el 7 de diciembre de 1733 y se estrenó al día siguiente en el Café Zimmermann, con los estudiantes del Collegium Musicum. Es posible, dice Wermen Neumann, que estos mediocres versos de homenaje sean obra de uno de los estudiantes del Collegium. Según el gusto de la época el libreto está concebido como "Drama per musica", el cual atribuye a cada una de las voces una personalidad mitológica (Bellona, Palas, Irene, Fama), sin que ello signifique que haya un desarrollo realmente dramático.

El argumento del drama, si es que puede hablarse en este caso de drama y argumento, es como sigue: después de un coro con trompetas y timbales, Irene, diosa de la Paz, declama un recitativo para recordar que el cumpleaños de la reina ha de ser para todos un día de regocijo. La diosa, cuyo canto se oye extrañamente en la voz del tenor, no reaparece en el resto de la obra y su presencia no tiene justificación dramática alguna. Bellona, diosa de la guerra (soprano), destina su aria (III) para ordenar a las flautas que se unan al homenaje. Su recitativo (IV) habla de héroes, cañones, fusiles y de la dulce alegría de los sajones en aquel día memorable. Palas (contralto) canta a las "devotas musas" en su aria (V). Enseguida, en su recitativo, alaba a la reina como protectora de las musas. Fama (en la voz del bajo) prolonga la alabanza en un aria y un recitativo (VII y VIII). Un gran coro, "Floreced como cedros, tilos de Sajonia", en donde se reiteran los votos por la felicidad de la soberana, da conclusión al libreto.

Las numerosas correcciones en la partitura indican que se trata de una composición nueva y original y no, como en casos similares, de la adaptación de una obra anterior. Por el contrario, esta cantata sirvió un año más tarde para una obra nueva, ya que cuatro de sus movimientos reaparecen en el Oratorio de Navidad. El gran movimiento de apertura, festivo y resonante, se convierte en el primer coro del Oratorio. Fuera de algunas modificaciones de detalle la partitura no sufre cambio alguno. A pesar de la diestra adaptación, resulta claro que la exposición separada de los grupos instrumentales (timbales, trompetas, cuerdas) surge del texto de la cantata profana: "Resonad timbales, sonad trompetas. Cuerdas resonantes, llenad los aires". El aria de la contralto, "Musas devotas", se convierte en el aria para tenor de la segunda parte del Oratorio. El aria del bajo, "Corona y exaltación de las damas coronadas", pasa casi literalmente al aria "Gran Señor y Rey poderoso" de la primera parte del Oratorio. El brillo de sus trompetas expresa tanto la gloria de la majestad terrestre como de la majestad divina. La música del coro final lo utiliza Bach de nuevo como coro inicial de la tercera parte del Oratorio. El estilo libre de este movimiento en forma de lied conviene mejor, hay que reconocerlo, al texto profano que al posterior texto religioso. Una sola aria de la cantata no reaparece en el Oratorio de Navidad: el aria para soprano (III), "Tocad las flautas".



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