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Cantata 212: Tenemos un nuevo soberano (Cantata campesina)
Kantata 212: Mer hahn en neue Oberkeet
Cantata Profana Compuesta en Leipzig

Que Bach disfrutaba de lo jovial y humorístico lo demuestra la "Cantata del café", en la que pinta las maneras y costumbres de sus conciudadanos de Leipzig. Pocos años más tarde, hacia 1742, se propone completar el cuadro de la sociedad de su tiempo, con este retrato burlesco de los campesinos de Sajonia. Compuesta sobre un texto de Picander redactado en dialecto sajón, esta original "Cantata campesina" fue ejecutada el 30 de agosto de 1742 en el castillo de Klein-Zschocher en honor del chambelán Carl Heinrich von Dieskau, que ese día tomó posesión de los territorios del castillo. En armonía con el sainete de Picander, Bach concibe una música enteramente burlesca y traduce, con asombrosa naturalidad, la oposición entre la ciudad y el campo. Lo advertimos desde la obertura, que parodia una pequeña orquesta campesina tanto por su modesto instrumental a tres voces (violín, viola y continuo) como por su trazo en forma de pot-pourri de danzas y el empleo de tres melodías populares. Anota Schweitzer que una de estas melodías la utiliza Bach en la "Variaciones Goldberg".

En los 23 movimientos restantes, todos muy breves con excepción de dos arias (partes 14 y 20), hallamos también elementos de danza y de canción: elementos de la danza rústica de los campesinos, de la danza refinada de la sociedad burguesa (bourrée, polonesa, zarabanda, mazurca, minueto y passpied), y de la canción popular. Pues "cada solista, al lado de cantos más folklóricos, ha de interpretar también un aire refinado, estilizado a la manera urbana".

En la primera aria de la soprano (IV), una graciosa polonesa de cuerdas y cotinuo acompaña un texto que describe una cruda escena amorosa. Otra polonesa para cuerdas la encontramos en la primera aria del bajo (VI), en la que el solista suplica al recaudador de impuestos que sea clemente con los pobres campesinos. En el aria de la soprano "Que la vida en Klein-Zschocher sea tan dulce y delicada como el fruto de los almendros" (XIV), las flautas y las cuerdas establecen un ritmo que conjuga, dentro de un ambiente navideño, lo solemne con lo popular. En el aria del bajo "Que diez mil ducados cada día los embolse el chambelán" (XVI), la trompa entona un viejo motivo de caza de Bohemia. En la extensa aria del bajo "Que tu prosperidad sea constante" (XX), Bach se burla del estilo natural que algunos de sus críticos le aconsejan, y crea para ello una melodía rústica de obvia inspiración campesina. Con una danza francamente rural ilustra Bach el último texto confiado a la soprano: "Que todos sepan que la hora de beber ha llegado" (XXII). Y en el coro final (en realidad un dúo de la soprano y el bajo) se confirma el ambiente burlesco y campesino de la cantata. La melodía es una bourrée en estilo tradicional.



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