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Cantata 207a: Elevaos, sonidos brillantes de las festivas trompetas
Kantata 207a: "Auf, schmetternde Töne der muntern Trompeten "
Cantata Profana Compuesta en Leipzig

Desde comienzos del siglo XVIII existían en Leipzig dos "collegia musica" que participaban de manera decisiva en la vida musical de la ciudad. En 1729 Bach asumió la dirección de una de ellas: la que fundara Georg Philippp Telemann en 1702 y que por esta razón se conocía como Sociedad Telemann. Esta Sociedad tenía a su cargo la organización de los conciertos semanales que se llevaban a cabo en el Café Zimmermann. En aquella Sociedad, Bach presentó algunas de sus más célebres cantatas profanas. Una de ellas, la 207a. Aunque no existe ningún documento que precise sus orígenes, el texto de la primera aria y del segundo recitativo muestra claramente que Bach la destinó al cumpleaños del soberano de Sajonia. El estudio del papel utilizado y de la letra de los copistas indican que la obra fue compuesta hacia 1734. En efecto, las gacetas de aquel año anuncian para el 3 de agosto "la presentación en en Collegium Musicum de Bach de una música solemne en el marco del jardín iluminado de Zimmermann".

Esta cantata es la adaptación de una obra anterior (BWV 207) que los estudiantes de la Universidad interpretaron en homenaje a uno de sus profesores el 11 de diciembre de 1726. A seis de sus movimientos -los dos coros, las tres arias y uno de los cuatro recitativos, simplemente se les cambió el texto; y sólo son nuevos los tres recitativos restantes. El primer movimiento es sin duda el trozo más admirable de la obra. En él utiliza el compositor (después de una introducción orquestal) la música del tercer movimiento del primer Concierto Brandenburgués, en la cual inserta un coro a cuatro voces. Transporta la tonalidad de Fa a Re mayor, reemplaza las dos trompas por un coro de trompetas y timbales y agrega dos flautas a los tres oboes. La parte solista del violín piccolo original se convierte aquí en una de las partes de la orquesta. La forma como Bach inserta el coro en las líneas esenciales de una composición anterior constituye un logro magistral. A diferencia de este ingenioso coro de apertura, el coro final es bastante sencillo. Entre estos dos movimientos extremos se sitúa la serie habitual de arias y recitativos dispuestos de manera alternada e instrumentados diversamente. De las tres arias, la segunda es la más interesante ya que este dúo, al que sólo acompaña el bajo continuo, alterna con un ritornelo de la orquesta cuya música es la misma del segundo trío del primer Concierto Brandenburgués. Entre los recitativos es preciso destacar el primero, confiado al tenor, por la forma como el continuo describe las palabras iniciales: "El tranquilo Pleisse juega con sus pequeñas olas". Igualmente notable es el último recitativo, que reúne a los cuatro solistas vocales y cuyo apoyo orquestal prepara el coro conclusivo. (Al final de este coro se repite la introducción orquestal del primero).



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