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Cantata 205: Eolo sosegado
Kantata 205: Zerreißet, zersprenget, zertrümmert die Gruft
Cantata Profana Compuesta en Leipzig

Esta obra es un "drama per musica" con texto de Picander, quien lo publicó en el primer volumen de sus obras poéticas en 1727. Picander lo había escrito dos años atrás por encargo de Bach, quien lo requería para componer una cantata festiva que le acababan de solicitar los alumnos de la Universidad de Leipzig. Se trataba de rendir homenaje a August Friedrich Müller, doctor en filosofía de esa universidad y que era popular entre los estudiantes. La cantata fue ejecutada el 3 de agosto de 1725, cumpleaños de Müller, durante los actos organizados por los círculos académicos.

Los actores de este drama mitológico sin vestuario ni escenografía son Palas, diosa de la sabiduría (soprano); Pomona, diosa de los frutos de la tierra (contralto); Céfiro, dios de las amables auras (tenor) y Eolo, dios de los vientos (bajo). En el movimiento inicial un coro a 4 voces representa a los vientos encadenados que Eolo se dispone a liberar. Y cuando finalmente el dios los encierra de nuevo ante los ruegos de Céfiro y Pomona, otro coro pone fin a la cantata con un "Vivat August". En la orquesta incluye Bach tres trompetas, dos trompas, timbales, dos flautas, oboe d'amore, viola d'amore viola da gamba, cuerdas. fagot y un continuo de clave y órgano.

En el primer coro, todos los instrumentos con excepción del oboe d'amore, la viola d'amore y la viola da gamba tocan una melodía de ritmo vivaz para ilustrar la fuerza de los vientos encadenados y los trastornos que causarán en la naturaleza cuando Eolo los libere. Las partes vocales cantan, en repetidos estallidos, las dos primeras palabras del texto: "Zerreisset, zersprenget (rompeos, saltad en pedazos). Es la clase de música exultante que Bach compone con placer y sin esfuerzo.

De las 14 partes de la obra merecen también mención especial la tercera, aria de Eolo con acompañamiento de oboe y cuerdas, que expresa de manera realista la alegría del dios. El aria de Céfiro (V), retrato de un otoño melancólico donde el dios lamenta la desaparición del follaje estival. El aria de Pomona (VII), donde el oboe d'amore acompaña el bello canto de la diosa: "¿No pueden acaso las rojas mejillas --que dan esplendor a mis frutos--conmover tu corazón iracundo? Dime si puedes soportar el espectáculo de las hojas que, desde sus ramas, se doblegan tristemente..." La melodía evoca las hojas que caen. El aria de Palas (IX). Un violín acompaña la ardiente súplica de la diosa, primero a Céfiro y luego a Eolo. La melodía sugiere un paisaje de árboles y hierba que se agitan bajo las suaves brisas de Céfiro. El recitativo de Palas y Eolo (X), diálogo en que Palas le anuncia que las Musas se reunirán en el Helicón para honrar al señor profesor Müller, y le dice que por esa razón los vientos deben permanecer encadenados. Hacia el final dos flautas se unen al continuo. La parte undécima, espléndida aria de Eolo con acompañamiento de los vientos y la percusión. Las palabras "Zurucke. zurucke, geflügelten Wimde" (Atrás, atrás, alados vientos, calmad vuestro ardor. Pero si habeis de soplar, hacedlo dulcemente), dan lugar a esta chispeante aria descriptiva. La parte decimotercera, dúo de Pomona y Céfiro. Las flautas tocan sin acompañamiento un tema jubiloso, mientras los solistas vocales mencionan los regalos que llevarán a la fiesta de Augusto. Y el coro final, cuya música evoca un solemne festival académico. Digno de un rey, y no de un modesto profesor, es en verdad este homenaje de trompetas, trompas y timbales.



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