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Cantata 202: lejaos, tristes sombras (Cantata de bodas)
Kantata 202: Weichet nur, betrübte Schatten
Cantata Profana Compuesta en Leipzig

Entre las obras escritas por Bach en Cöthen (1717-1723) aparecen muy pocas cantatas religiosas. Pero sí varias cantatas profanas (más de una docena según Smend), de las cuales sólo se conserva la música de aquellas que más tarde el Cantor convirtió, al menos parcialmente, en cantatas religiosas. La única que conocemos en su forma original es la 202, destinada a servir como música de mesa en un banquete de bodas. Esta cantata es un himno a la primavera, que refleja toda la alegría de vivir del Bach de Cöthen: el de las sonatas para violín y los Conciertos de Brandenburgo.

La "Cantata de bodas" es para soprano y orquesta y consta de cinco arias (I, III, V, VII y IX) y cuatro recitativos (II, IV, VI y VIII). Las arias, con excepción de la primera, son bastante concisas; y el más largo de los recitativos apenas llega a los 11 compases. Por el texto podemos deducir que las bodas se celebran en primavera: el aria inicial pinta las melancólicas sombras del invierno desvanecido y celebra enseguida la desaparición del viento y la escarcha. Con medios reducidos, apenas un oboe, dos violines, viola y continuo, Bach se convierte aquí en el más delicado pintor impresionista. La segunda aria, "Febo corre con rápidos corceles", es una vívida descripción del veloz movimiento. En esta sección, Bach reduce el acompañamiento a los instrumentos del continuo para los cuales crea un tema que poco más tarde utilizará en otra de sus obras de Cöthen: la Sonata en Sol para violín y clave. En la tercera aria, el desconocido libretista habla de las brisas de la primavera y de Cupido al acecho por los campos; y el compositor traduce la escena con los mínimos medios posibles: apenas un violín que dialoga con la soprano en los términos propios de una sonata de cámara. El procedimiento se repite en la cuarta aria, esta vez con un oboe en lugar del violín. Elementos de danza dan a este movimiento el brillo y la vivacidad que Bach requiere para expresar las palabras de un texto que compara los placeres del amor con los deleites de Flora, la diosa de las flores y de los jardines. En la breve canción con que termina la cantata, se emplean los mismos instrumentos del aria inicial. Se trata de una gavota cuya alegría corresponde a lo votos que hace el libretista por la felicidad de la pareja.



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