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Cantata 19: Comenzó una batalla
Kantata 19: Es erhub sich ein Streit
Cantata Religiosa Compuesta en Leipzig

Escrita para celebrar la fiesta del arcángel San Gabriel, esta famosa cantata se escuchó por primera vez el 29 de septiembre de 1726. El texto, que el propio Bach preparó tomando como modelo un libreto de Picander, se inspira en el Apocalipsis y describe la batalla que el arcángel y sus ángeles libran contra las huestes e Satanás.

La obra es para soprano, tenor, bajo, tres trompetas y timbales, dos violines, dos oboes, viola, taille (oboe tenor) y continuo. Consta de siete movimientos: tres recitativos y dos arias dispuestos de manera alternada, más un coro de apertura y un coral conclusivo.

El coro se basa en una adaptación libre del pasaje del Apocalipsis que describe el combate. Sin ninguna introducción instrumental, los bajos entonan la melodía de la batalla que irrumpe irresistible. Enseguida las trompetas y los timbales nos llevan al corazón de la lucha. Ésta alcanza su punto culminante al comienzo de la sección central, cuando los ejércitos infernales hacen un esfuerzo desesperado para conquistar el cielo. Pero Miguel triunfa, la batalla se gana y las trompetas al unísono confirman la suerte del príncipe de las tinieblas. Los cinco movimientos interiores constituyen comentarios, mitad líricos, mitad épicos, sobre las consecuencias de la victoria.

El tercer movimiento, tierna aria para soprano con oboe'amore abbligato, se refiere al encuentro de Jacob con los ángeles en Mahanaim. Viene luego un recitativo para tenor y cuerdas sobre la forma como el Señor manifiesta su afecto por la criatura humana. Como en la Pasión según San Mateo, las cuerdas rodean la figura del Salvador de una especie de halo. El aria con coral (V) es sin duda, después del coro inicial, la parte más significativa de la obra. En la voz del tenor el alma suplica: "Permaneced, ángeles, permaneced junto a mí". Para reforzar la súplica. y mientras las cuerdas dibujan un ritmo de sicialiana, la trompeta entona, en sus registros altos, el coral "Te amo, Señor, con todo mi corazón". Al oír este himno, los fieles de Santo Tomás debieron asociarlo sin duda al familiar texto de la tercera estrofa: "Señor, que tus ángeles conduzcan mi alma al seno de Abraham". La misma idea se expresa en el coral conclusivo, al cual las trompetas confieren un esplendor solemne.



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