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Cantata 17: El que rinde alabanza me honrará
Kantata 17: Wer Dank opfert, der preiset mich
Cantata Religiosa Compuesta en Leipzig

Esta obra se destinó al decimocuarto domingo después De la Trinidad de 1726 (o 1737 según Murray Young). El texto, de autor desconocido, se basa en el Evangelio para ese domingo: el episodio de la curación de 10 leprosos y la solidaria gratitud del samaritano (San Lucas 17/11 a 19).

La cantata se divide en dos partes, de tres movimientos la primera y de cuatro la segunda. La primera expresa un sentimiento de alabanza. Y cita textualmente, como base del coro inicial, el versículo 23 del Salmo 50, "El que rinde alabanza me honrará". El recitativo para contralto y continuo (II) y el aria para soprano, dos violines y continuo (III) desarrollan el pensamiento de la majestad y la bondad de Dios. La parte segunda, formada por un recitativo para tenor, un aria para la misma voz, un recittivo para bajo y un coral, cita, en el recitativo, los versículos 15 y 16 del Evangelio, en donde se evoca al samaritano que, al verse curado, se postra a los pies de Jesús. Los tres movimientos finales, en lugar de dar continuidad al contenido del recitativo del tenor, reanudan inesperadamente el tema de la primera parte. Así, por estar dedicada casi toda a describir la inconmensurable bondad de Dios, la cantata constituye un canto general de alabanza. Considera Alfred Dürr que hubiera sido lógico musicalizar de la misma manera los textos bíblicos que dan comienzo a cada una de las dos partes, ya que de ese modo la obra tendría cierta simetría y sería más evidente su forma bipartita. Bach opta sin embargo por otra solución: las palabras del Nuevo Testamento que abren la parte segunda las toma como base de un recitativo breve y sencillo. Por el contrario, las palabras iniciales de la primera parte, tomadas del Antiguo Testamento, las convierte en un vasto movimiento coral que domina toda la obra. Este coro inicial, al que precede una sinfonía, se entrelaza polifónicamente con la parte instrumental. En el resto de la cantata, el elemento de contraste lo establecen las dos arias. La primera se caracteriza por el diálogo concertante de los dos violines solistas a los cuales se agrega la soprano. La segunda se distingue por sus pasajes en estilo de danza confiados a las cuerdas. En cuanto al coral conclusivo los melómanos reconoceremos en él una melodía familiar: la del segundo movimiento del motete "Cantad al Señor un nuevo cántico"



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