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Cantata 145: Vivo, corazón mío, para tu alegría
Kantata 145: Ich lebe, mein Herze, zu deinem Ergötzen
Cantata Religiosa Compuesta en Leipzig

Entre 1729 y 1731 empleó Bach varios de los textos de cantata que Picander escribiera para el año litúrgico de 1728-1729. La 145 de basa en uno de tales textos. Como la obra es bastante breve y comienza con un dúo que no tiene más acompañamiento que un violín y el continuo (lo cual resulta inusitado para un primer movimiento de cantata), se presume que Bach la antepuso, para su primera ejecución, un trozo vocal o instrumental hoy desconocido.

El texto se inspira en la aparición de Jesús resucitado a sus discípulos (San Lucas 24/36-49), pasaje que constituye la lectura evangélica del martes de Pascua para el cual fue compuesta la cantata. Bach concibe el dúo mencionado en forma de diálogo entre Jesús (tenor) y el Alma (soprano). La melodía triunfante de sus voces y el violín que la acompaña con un ritmo de danza, representan la alegría de la fiesta pascual. El recitativo para tenor y continuo (segundo movimiento) habla con fervor de la obediencia a la severa ley de Moisés y la redención como fruto de esa obediencia. Sus palabras finales: "No olvida mi corazón que Jesús ha resucitado", dan lugar a un arioso que prepara los acentos victoriosos del aria para bajo (III), cuyo audaz tema principal es expuesto por una orquesta de trompeta, flauta, dos oboes d'amore, dos violines y continuo. Después de tan notable despliegue de virtuosismo y esplendor sonoro viene un sobrio recitativo para soprano y continuo que reitera la idea jubilosa de la Resurrección. La última palabra de la obra la dice el coro en el sencillo coral conclusivo, himno pascual escrito por Nikolaus Herman en 1560.



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