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Cantata 122: El Niño recién nacido
Kantata 122: Das neugeborne Kindelein
Cantata Religiosa Compuesta en Leipzig

Esta cantata-coral fue escrita en 1724 para el domingo después de Navidad. El himno de Cyriakus Schneegas que le sirve de base, revive la costumbre medieval de celebrar simultáneamente la Navidad y el Año Nuevo. Consta de seis movimientos: I: fantasía coral; II, aria para bajo; III, recitativo para soprano; IV, coral y trío para soprano, tenor y contralto; V, recitativo para bajo, y VI, coral. De ellos, el primero, el cuarto y el sexto emplean literalmente las estrofas primera, tercera y cuarta del himno; los movimientos restantes se basan en paráfrasis de la estrofa segunda. En el primero, tercero, cuarto y sexto, Bach utiliza la melodía de un conocido coral luterano.

El coro de apertura, intercalado entre los ritornelli gozosos de los oboes y las cuerdas, confía dicha melodía a las sopranos mientras las voces inferiores la imitan. Dos oboes y un oboe da caccia refuerzan la voz superior. La conjunción de estos elementos produce una impresión de alegría serena, propia del ambiente pastoral que rodea el nacimiento de Jesús. En la primera aria, el hombre que cae en el pecado es caracterizado por la voz del bajo, a la que sólo acompaña el continuo. De acuerdo con la tradición de la música vocal barroca, el bajo es la voz de Cristo, quien asume aquí los pecados del hombre para reconciliarse con Dios. El recitativo (con coral) de la soprano nos habla del coro de los ángeles. A este coro lo representa la melodía del coral entonada por tres flautas cuyo canto se eleva sobre la línea de la cantante. El trío para soprano, tenor y contralto puede ser descrito también como un coral con dos líneas vocales independientes; la primera, para contralto, es doblada por los violines y la viola; la segunda está a cargo de la soprano y el tenor. En opinión de Whittaker, la vaguedad del texto se refleja en una música que no muestra la habitual fantasía creadora de Bach. Más interesante es el recitativo del bajo, expresión conmovida de las bendiciones que recibe el hombre como resultado del nacimiento de Jesús. El final es un sencillo coral que canta el fin de todo temor.



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