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Cantata 11: Alabad a Dios en sus reinos
Kantata 11: "Lobet Gott in seinen Reichen" o "Himmelfahrtsoratorium"
Cantata Compuesta en

A tres cantatas de Leipzig dió Bach el nombre de oratorio. La segunda de ellas es el Oratorio para el día de la Ascensión (BWV 11) de año 1735, que por algunas de sus características ha sido clasificada como cantata. El título de oratorio se justifica, sin embargo, por la intención que tuvo el compositor de apartarse del esquematismo formal de los textos de cantata; y por la presencia de un "evangelista" (tenor) que "recita" musicalmente la historia de la Ascensión. Esta historia está formada por la reunión de relatos bíblicos tomados de San Lucas, San Marcos y los Hechos de los Apóstoles, a los que se agregan textos no bíblicos y dos estrofas corales de himnos tradicionales del protestantismo. El resultado es una obra magnífica; para W. Murray Young, "el logro supremo de Bach como autor de cantatas".

"Oratorium Festo Ascensionis Christi" es el nombre original de esta obra para cuatro solistas vocales, coro, tres trompetas, timbales, dos flautas, dos oboes, violines y violas al unísono, y continuo. Según Alfred Dürr, el coro inicial y las dos arias (movimientos cuarto y décimo) no son composiciones nuevas: su música pertenece a cantatas profanas perdidas en su totalidad, lo que no permite medir la amplitud de los cambios hechos por el Cantor. Como en el Oratorio de Navidad, Bach trata la declamación del Evangelio en estilo "secco", es decir, sin acompañamiento distinto del continuo. Para los recitativos no bíblicos (III y VIII) dispuso en cambio un acompañamiento de flautas que por momentos ilustran el texto. La fogosa alegría del coro inicial, "Alabad a Dios en sus reinos", y el tono suplicante de los violines en la primera aria, "Permanece, vida amada", se adaptan admirablemente al nuevo texto. Como lo hace también, y de modo muy particular, la deleitable instrumentación de la segunda aria, "Jesús, en todo momento veo tu mirada de gracia". Al prescindir de los instrumentos del continuo, este penúltimo movimiento produce un efecto de liberación de los lazos terrenales. El primer coral (VI) es una sencilla armonización a cuatro voces. El coral conclusivo es, por el contrario, un soberbio movimiento concertante para todos los instrumentos, al cual se incorpora el coro con la melodía del himno confiada a las sopranos.

(Tal vez sorprenda la brevedad del comentario para una obra tan magnífica. La razón es simple: de los 11 movimientos, seis son recitativos; y de éstos, cuatro se limitan a narrar la historia de la Ascensión . Sólo tiene dos arias, cuando cantatas de 5 o 6 movimientos suelen incluir 3).



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