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Cantata 10: Mi alma alaba al Señor
Kantata 10: Meine Seel erhebt den Herren
Cantata Religiosa Compuesta en Leipzig

El capítulo primero del Evangelio según San Lucas incluye, entre los versículos 46 a 55, el Himno de Alabanza al Señor de la Virgen María, conocido en su versión latina con el nombre de Magnificat. Sobre esta versión compuso Bach, para las vísperas de la Navidad de 1723, su famoso Magníficat Latino. Y para el 2 de julio de 1724, Fiesta de la Visitación de María, la cantata "Mi alma alaba al Señor" (BWV 10), sobre la traducción al alemán que del Magnificat hiciera Lutero. Esta obra, conocida como Magnificat Alemán, ocupa un lugar particular entre sus cantatas-corales por ser la única que no se basa en un himno religioso protestante. Informa Alfred Dür que de tiempo atrás dicho texto formaba parte de la liturgia de las Vísperas, y en tiempos de Bach lo cantaba el coro de Santo Tomás de Leipzig sobre la melodía gregoriana del Salmo IX. El anónimo libretista conservó literalmente los versículos 46 a 48 para el primer movimiento; el versículo 54 para el quinto; el Gloria Patris para el séptimo y último, y adaptó libremente los restantes versículos como recitativos y arias.

El primer movimiento comienza con una sinfonía confiada a los oboes y las cuerdas. La parte coral, que Bach interpola en el movimiento de la orquesta, la inician las sopranos sobre los versículos 46 y 47, y de inmediato la continúan las contraltos sobre el versículo 48. Ambas veces el texto es cantado con la mencionada melodía gregoriana, a la que da realce el áspero sonido de la "tromba da tirarsi" (o la trompeta), mientras las voces inferiores completan la polifonía. El aria para soprano (II) tiene por texto una paráfrasis del versículo 49. Este fervoroso movimiento, que nos habla de la fuerza ilimitada de Dios, tiene un acompañamiento de cuerdas y oboes en estilo concertante. El recitativo para tenor (III) emplea una paráfrasis de los dos versículos siguientes. La vehemencia del texto se traduce aquí en una escritura dramática y disonante. El aria para bajo "Dios destrona a los poderosos" (IV) está acompañada únicamente por un bajo continuo de chelo y órgano que, en los compases iniciales, dibuja el obstinado motivo que enseguida pasa a la voz humana. En el coral para contralto y tenor (V), Bach confía la melodía gregoriana a la tromba da tirarsi y los oboes al unísono, mientras las voces cantan el versículo 54. El recitativo para tenor (VI) está acompañado en su segunda mitad por las cuerdas, cuyos motivos ilustran vivamente la promesa divina de "hacer la descendencia de Abraham tan numerosa como las arenas en las playas del mar". El Gloria Patris, que constituye el texto del movimiento final, se convierte en un sobrio coral a cuatro voces, donde las sopranos asumen la melodía gregoriana.



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