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Cantata 73: Señor, hágase tu voluntad
Kantata 73: Herr, wie du willt, so schick's mit mir
Cantata Religiosa Compuesta en Leipzig

En el capítulo octavo de su Evangelio nos cuenta Mateo cómo sanó Jesús a un leproso y cómo curó enseguida al siervo de un centurión. A estos milagros se refiere la lectura evangélica para el tercer domingo después de la Epifanía, al cual destinó Bach esta cantata en 1725. Sin embargo, dicha lectura influyó menos en el libreto que el himno de Caspar voluntad". Bienemann "Señor, hágase tu voluntad". Un año más tarde el mismo tema le inspira al cantor la cantata 72, que tiene sin embargo un carácter diametralmente opuesto: mientras ésta describe, con la discreción propia de la música de cámara, el tranquilo y alegre abandono a la voluntad divina, la 73 coloca en primer plano el contraste, expresado en colores vigorosos, entre el fallo irrevocable de Dios y la debilidad humana ante de la muerte.

El primero de los cinco movimientos de esta cantata es un coro con recitativos que sitúa la idea fundamental del texto en tres planos diferentes: en el ritornelo orquestal, que expresa el sentido de las palabras "Señor, hágase tu voluntad"; en la melodía del coral confiada a un coro relativamente sencillo y compacto y finalmente en tres recitativos para tenor, bajo y soprano respectivamente, que se interpolan dentro del movimiento y a cuyas declamaciones llenas de ansiedad responden la orquesta y el coro en un tono de consuelo y exhortación. Viene luego un aria para tenor con acompañamiento de oboe, en la que de nuevo el individuo clama para que surja de su "alma enferma" el espíritu de alegría. El conflicto que describe el texto se refleja en la música, la cual expresa inicialmente un ambiente de serena alegría y luego, en la sección intermedia, traduce la fe vacilante mediante un cromatismo atormentado. En el recitativo y aria para bajo (III y IV) Bach describe una vez más, en colores aún más sombríos, los tormentos de la agonía, si bien el texto del aria habla de la sumisión desaprensiva a la voluntad de Dios. La obra alcanza su clímax en esta aria donde se entrelazan la declamación poderosamente expresiva de la parte vocal y el contrapunto cromático de la música confiada a las cuerdas. En éstas resuena, hacia la mitad del movimiento, un fúnebre tañido de campanas. Sólo al final del coral conclusivo la cantata retorna a la luz sobre las palabras "alabanza, honor y majestad".



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